domingo, 29 de enero de 2012

DEL RENACIMIENTO AL BARROCO

Por fin llegamos a la trascendente superación del Renacimiento para dar paso al Barroco. En este tema hablaremos sobre la razón de la superación del Renacimiento, visión barroca de la sociedad y de la vida, el Barroco como arte de contrarios y de la obra significativa de la época, así como las similitudes y diferencias entre los dos movimientos.

Hacia el siglo XVII se dio una crisis general que cambió toda la concepción del mundo renacentista. La muerte de Felipe II, el abandono del campo por las sequías y las plagas, la hostilidad y muerte que ocasionó la Reforma Protestante y posterior Contrarreforma católica, la revolución astronómica y cosmológica que llenó de inseguridad al hombre acostumbrado a ser el centro y pieza fundamental del Universo y por último la decadencia política, hace que los hombres de la época dejen de confiar en las instituciones, moralidad y ciencia.

Por todo ello, surgen dos tendencias artísticas: por un lado, nos encontramos con el interés por disfrutar durante la breve existencia del hombre, el interés por la vida fácil y la ficción que nos ofrece un escape a la realidad miserable cotidiana; por otro lado, el pesimismo y el consuelo religioso y metafísico del destino inexorable del hombre (la muerte). Por esta doble visión, se habla en el Barroco del arte de contrarios.

A diferencia del Renacimiento que nace en Italia, el Barroco fue producto español que surgió por unas causas sociales españolas determinadas y que repercutió en Europa.

Hablemos ahora de las diferencias y similitudes del Renacimiento y Barroco. En el Barroco, la estética nada tenía que ver con el equilibrio neoclásico (aunque tiene su origen en las mismas bases renacentistas), pues no plasmaban el sentimiento desbordado y retorcido de la época. El lenguaje sencillo, pasa a ser retorcido y difícil, para la intensificación y exageración que es provocada por esa pasión desbordada. Se desmitifica todo el idealismo renacentista, satirizando todos esos principios idealistas. El tema del amor es el único que cobra el mismo sentido en las dos épocas como continuación estética de la escuela de Florencia (Ficino). A partir del Barroco, Dios, el tiempo, los mitos y la Naturaleza son también temas habituales. El perfecto Cortesano, hombre de armas y letras, es sustituido por el Discreto (Gracián). Las formas cultas como el soneto y las populares como los romances y las canciones tradicionales se mantienen. Aunque en el Renacimiento los pintores fueran considerados artesanos de poca influencia para la sociedad, al final de la época y finalmente en el Barroco fueron considerados artistas por la importancia del Deus pictor. El humanismo cultural que tanta importancia da a la razón e inteligencia se convierte en humanismo vital. La diferencia fundamental podría ser que los elementos vulgares en el arte culto se incluyen (Lope de Vega en su Arte nuevo de hacer comedias). Por último diré que Don Quijote, obra cumbre de Cervantes representa en su personaje todo el cambio de pensamiento, que va desde el optimismo renacentista hasta el desengaño barroco.

Centrémonos ahora en el Barroco exclusivamente. La tensión, la inestabilidad social era plasmada en el arte barroco. Pero al mismo tiempo se seguían encontrando las idealizaciones más exquisitas que provenían del Renacimiento. La convivencia de tendencias contrarias impide conseguir un equilibrio, por lo que se rompe con la armonía renacentista. Esto es evidente en la obra Rimas Sacras, Rimas humanas y Divinas de Lope de Vega.

En Florencia empezó a relacionarse la pintura con la literatura. Esta relación se intensificó en el Barroco, por lo siguiente: la pintura sobrevive a la Naturaleza; permite influir en la terminología literaria enriqueciendo el léxico (adjetivos, literatura visual, descripción); relación de pintores y literatos.
El sucesor de Felipe II (Felipe III) fue amante del arte, lo que repercutió en la sociedad. Se realizaban estampas de obras de artistas importantes. Gracias a esto, la cultura visual aumenta y el pueblo (iletrado en su mayoría) se familiariza con los mitos y juegos de palabras.


Como he dicho anteriormente, el amor sigue siendo el tema fundamental de la lírica, que es contenido por la estructura del soneto pero intensificado por ese lenguaje retorcido y culto. Ahora, el amor es tan intenso que es capaz de sobrevivir a la Muerte. Dios, el paso del tiempo (la obsesión por los relojes y las flores), los mitos, el desengaño personal y social, la Naturaleza (pero esta vez, en todo su explendor) son también ahora, temas trascendentales. Hablemos de géneros:
En cuanto a los géneros, la sátira, cuyos representantes son Quevedo, el Conde de Villamediana y Góngora, alcanza ahora su momento culminante pues se utiliza para humillar la corriente idealista renacentista, la política, la justicia, la inmoralidad de las clases sociales...
Las dificultades del hombre en el día a día hace que desconfíe de la sociedad y presente una apariencia que nada tiene que ver con él, sí en cambio con la norma social. Nunca discrepa, acepta los principios establecidos, pero es solo en apariencia. Su vida es puro teatro. Tal vez por ello (junto con el éxito de Lope de Vega) el teatro sea el medio de comunicación más interesante en la sociedad barroca. Aunque éste sea el género más importante de la época no debemos olvidar la poesía, la novela y la prosa didáctica, que también fueron muy importantes.

Las fiestas en la sociedad se multiplicaron y con ellas, los adornos, de tal modo que el pueblo (iletrado en su mayoría) aprende a leer signos. Se va creando un gusto por lo difícil, por descifrar símbolos y por la alegoría (se afirma que El sueño de Polífilo, a pesar de estar escrito a finales del siglo XV que es un modelo para el Barroco por la unión entre arte y literatura y uso de emblemas). Los motivos simbólicos de las flores, relojes, ruinas... se utilizaban para hacer patente la fugacidad, el tiempo y eternidad, materia y espíritu.

Hablemos de las obras trascendentales de la época. Decía que Don Quijote, sátira de las novelas caballerescas que escribió Miguel de Cervantes Saavedra fue importante pues refleja claramente el paso del Renacimiento (optimismo) al Barroco (desengaño) en su protagonista. Pero hay otras obras tan o más relevantes que ésta.
El Discreto de Gracián acoge al perfecto cortesano renacentista y le suma la inteligencia para sobrevivir y triunfar en esa nueva época difícil. El humanismo vitalista que refleja la consideración individual del hombre, su valor y el significado de éste en el mundo, sustituye al idealismo.
El Desengaño de Quevedo muestra el cambio de mentalidad (pesimismo y soledad) en la sociedad.

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